Graduación, Cena, Baile

Generación 2006 - 2009

Discurso graduación
Generación 2009

Por el Prof. Arturo C. Williams Rivas

Respetables padres de familia, estimados maestros y personal administrativo, amigos de nuestra institución, queridísima generación 2009.

Hace más de treinta años un amigo entrañable, Manuel Chávez, un grupo de maestros de primaria y yo emprendimos una aventura que ofrecía a los hijos de esta institución, la posibilidad de que su formación Williams fuera la plataforma que los viera despegar hacia su vida profesional. Son muchas ya las generaciones de nuestra preparatoria, que no sólo ponen en alto el nombre de nuestro colegio, sino el de nuestro país: políticos, artistas, científicos, atletas e investigadores, egresados de nuestra escuela confirman que la empresa se volvería semillero de mexicanos capaces de transformar y mejorar a nuestra sociedad. Con frecuencia, ellos y ellas regresan a las aulas que un día los vieron partir, como esta noche nosotros los vemos emigrar, llenos de esperanza e incertidumbre. Los vemos regresar a casa para agradecer a sus maestros y directivos, esos años de formación que trascendieron lo académico. Y digo lo anterior sin miedo a equivocarme, ya que nuestra preparatoria contempla no sólo los contenidos y las estrategias de pensamiento, sino los valores éticos que hacen de ustedes hombres y mujeres, como diría mi abuelo, nuestro fundador, útiles, buenos y honrados, útiles a nuestra sociedad, buenos mexicanos, buenos ciudadanos del mundo, buenos profesionistas y honrados, es decir, íntegros a partir de la congruencia entre nuestras convicciones y nuestro proceder. Pero la historia de este bachillerato ha seguido la dinámica que nos caracteriza. Durante estos años, mientras el jardín que rodea a la fuente se transformaba en un pequeño bosque, fuimos integrando departamentos, sistemas y certificaciones que nos pusieran a la vanguardia educativa, primero el departamento de sistemas, seguido por el servicio social. A mis hijos les tocó implementar el cambio más reciente y revolucionario: el Bachillerato Internacional que hoy ve graduarse a su segunda generación, con talleres de artes visuales, trabajo con los indígenas y francés como otra segunda lengua.


Dicen que las historias se repiten, hace más de treinta años nuestro espíritu aventurero nos llevó a innovar algo que ha dado y sigue dando frutos.


Con orgullo ustedes, nuestros alumnos, siguen siendo mexicanos capaces de enfrentar los retos del presente y del futuro y nuestros maestros siguen siendo profesionistas de primera que ponen a su servicio su experiencia, dedicación y amor a la juventud en su quehacer diario. Muchos de ellos, ex alumnos, que regresan a imprimir a su cátedra una mezcla de estilo Williams y entrega a su profesión.


Otros protagonistas esenciales en esta labor son ustedes, padres de familia, que pusieron en nuestras manos lo más valioso que la vida les dio. Nuestro eterno agradecimiento, y ya que hablo de la confianza de los padres de familia, nada nos daría más gusto y orgullo que verlos a ustedes, jóvenes, regresar en diez o doce años de la mano de sus hijos, para que esa historia de generaciones que inicia cada agosto, se repita.


Hace más de treinta años la vida no era tan difícil, aún así, cada época ha traído consigo desafíos importantes para cada generación. A ustedes les toca ahora un gran reto social, económico, político, ecológico y espiritual, pero no se asusten, desde aquí percibo a un grupo de jóvenes capaces de enfrentar cualquier situación, ya que desde aquí puedo sentir su energía, su determinación, su vocación, pero sobre todo, estoy seguro de que están equipados para salir victoriosos de cualquier obstáculo que la vida o esta época les presente.


Buena suerte y recuerden que el Williams es y será siempre esa casa que recibe con puertas abiertas a ustedes, nuestros hijos.


Gracias.

 

 

 

 


 


María de Lourdes Silva Díaz
(Preprimaria a Preparatoria)

Hace catorce años algunos de nosotros entramos por primera vez al colegio. En ese entonces teníamos cuatro o cinco años. Todos llegamos con la felicidad, curiosidad y tal vez angustia de saber que es lo que iba a pasar. Entrar al colegio y ver el inmenso castillo fue impactante. La ceremonia empezó y nos dieron la bienvenida, como éramos los mas chicos de la escuela nos pasaron al centro para que toda la escuela nos recibiera con aplausos, muchos no sabíamos ni qué pasaba, no sabíamos lo que implicaba ser la nueva generación del colegio. Después de eso escuchamos por primera vez el himno del colegio y nunca imaginamos de qué manera sería parte de nuestra vida.


Después de eso nos llevaron a los camiones de la escuela, era la primera vez que nos íbamos solos, con gente desconocida y sin la menor idea del destino. Llegamos a San Jerónimo, nos llevaron a nuestro salón miss Fer y miss Isabel nos dieron la bienvenida y un tour por la esuela, nos enseñaron los salones, los patios, la biblioteca y la alberca. Todos los rincones que con el tiempo serían nuestro segundo hogar, donde más que aprender a leer, escribir y conocer, aprenderíamos a vivir a ser mejores personas, compañeros, estudiantes y amigos. En el camino muchos nos dejaron mientras otros se integraron para ser parte de nuestra historia. Les agradecemos a todos ustedes por hacer de estos años una experiencia de vida, y hacer de cada momento algo más que inolvidable, cada uno de ustedes deja huella y espero algún día no sólo recordar los buenos momentos sino hacerlos crecer.


Años con año encontramos a grandes seres humanos que nos compartieron su vida y que con orgullo decimos “fueron nuestros maestros” les agradecemos todas sus enseñanzas, sus regaños, pero sobre todo su tiempo y dedicación para hacernos ver con otros ojos la vida. A quienes nos enseñaron desde sumar y restar hasta los que nos hicieron sufrir con cálculo, aquellos maestros que nos enseñaron a leer y escribir y poder ir más allá del texto, a entender que las palabras no son sólo un conjunto de letras sino una manera de expresarnos hasta hacer de ello el reflejo del espíritu. A todos los maestros con los que quisimos aprender durante nuestro tiempo en el Williams hasta que por fin lo hicimos, por aquellos que sin ser nuestros maestros siempre estuvieron cerca para enseñarnos algo mas allá de una materia. Por los que nos enseñaron a nadar, a bailar, a movernos, los que nos enseñaron a jugar y a aprender. Gracias por intentar llegar no sólo a la mente, sino también al espíritu, al corazón, por hacer de cada clase una enseñanza de vida.


A todos ustedes por creer y confiar en nosotros, y enseñarnos que somos capaces de cumplir lo que queramos con sólo fijar una meta y confiar en nosotros mismos. Por todos aquellos que tuvieron fe cuando todo se veía perdido, y que nos ayudaron a levantarnos y seguir adelante, siempre viendo hacia el frente. Por hacernos crecer como seres humanos y podemos dar la oportunidad de compartir con ustedes pensamientos, opiniones y sentimientos. Gracias por compartirnos su pasión por la vida y hacer de este tiempo ago tan valioso que marcó a cada uno de nosotros. Quiero que sepan que fue un gusto y un honor haber sido sus alumnos.


Gracias a todos los padres de familia por todo su cariño, apoyo, presión y exigencia. Por superocupación, paciencia y fe en nosotros. Por sus regaños, que aunque no lo crean sirvieron de algo. Ustedes nos permitieron iniciar este reto que hoy cada uno de nosotros concluye y hoy estamos celebrando que juntos logramos cumplir una meta.


Le agradecemos al colegio por abrirnos las puertas y darnos la oportunidad de ser parte de él aportando día a día su granito de arena para que seamos mejores seres humanos.


Hace una semana nos dieron la despedida y los niños de preprimaria nos cantaron para decirnos adiós. Hace catorce años nosotros hicimos lo mismo, incluso me tocó despedir a la generación de mi hermano, pero ahora fue nuestro turno y fue muy impactante tener que estar de el otro lado del escenario y en lugar de ser quien dice adiós ser quien lo recibe, cantar como alumno, por última vez el himno del colegio y darnos cuenta del paso del tiempo, de lo vivido. Nos da tristeza despedirnos de un segundo hogar, de decir hasta pronto a los muros a los que les dimos vida por muchos años. Pero sé que nada de esto se pierde, que los verdaderos amigos se convierten en hermanos y que junto con ellos sólo cierro una etapa para seguir en nuestro camino, tal vez juntos, tal vez no, pero siempre sin dejar de ser mis hermanos.

Sé que esto no es un adiós y algún día espero poder devolverle a esta institución todas las enseñanzas que me ha dado. Me llevo a cada uno de ustedes en el corazón y en verdad espero que esto no sólo quede en recuerdos. Los mejores momentos y las mejores clases las vivimos en la escuela y la mejor escuela de vida fue el Colegio Williams.



Manuel O. Carvajal García
(Preprimaria a Preparatoria)

Compañeros y amigos míos, estamos saliendo del Colegio Williams en sus 110 años, en este tiempo miles de acontecimientos han transformado el curso de la realidad en la que vivimos, presenciamos el cambio de siglo, cambio del partido al frente del país, bastaría con este año para reestructurar lo que uno había planeado de su futuro hace algunos años.


Con este contexto hemos tomado una de las decisiones más importantes de nuestra vida, elegimos carrera e incluso la institución en la que estudiaremos.


Hoy que venimos vestidos como músicos y directores de orquesta nos toca componer la melodía del México que queremos escuchar, nos toca componer sinfonías entre claxons y rechinidos de autobuses. Nos toca tomar la batuta del camino que recorreremos. Como todo movimiento tendremos in crescendos y decrescendos, pero jamás bajaremos los brazos, pues siempre habrá una nota que no dejará caer la composición.


Así que como compositores de distintos géneros, compartamos cada obra que escribamos. Y como músicos les agradezco por haber armonizado la vida de cana uno de nosotros y los momentos que coi9ncidimos en tiempo y espacio.


Les deseo que encuentren pasión y fuerza en todo lo que hagan, que se diviertan en su universidad y que la exploten al máximo. Que encuentren el amor de su vida y no lo confundan con otros sentimientos. Que conserven por siempre las amistades que han cultivado aquí y que no pierdan el estandarte de sus sueños.

Gracias Colegio y familia Williams por los ideales y las bases, maestros por el conocimiento y las experiencias, familia por el apoyo y el amor incondicional, amigos por ser tan maravillosos. Los quiero mucho.

Felicidades generación 2006-2009.
 

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