| HOMENAJE A DON CAMILO Y SU FAMILIA Departamento de Difusión Cultural El 21 de octubre rendimos homenaje a: Don Camilo Juan Williams, su esposa Luisa Rani e hijos Johny y Mary. Se cumplieron 82 años de la muerte de nuestro fundador y como todos los años un grupo de maestros y estudiantes acompañó a la familia Williams al Panteón Francés de la Piedad para recordar con pensamientos, música, flores y veladoras sus fecundas vidas. Alumnos de primaria escribieron una semblanza de quienes allí reposan. Camilo Juan Williams Wilson, hombre de principios claros y pensamiento disciplinado deja atrás su tierra natal para recorrer Europa, lleva en la mente y en el corazón la firme idea de fundar un colegio propio y, recorriendo un mapa con el índice, traza la ruta de su destino. Pedagogo talentoso que también incursionó en el periodismo llevó a buen término sus planes gracias al espíritu tenaz y sensibilidad que lo caracterizaron siempre. La campana que echó a vuelo Don Camilo el día que inauguró El Colegio Williams, sigue llamando hoy, recordándonos los principios que inculcó a sus alumnos: verdad, respeto, obediencia y sana alegría. Luisa Rani Pescarini, nacida en Italia, llega a México con su compañía de ópera para presentarse en el Teatro Principal. El encuentro fortuito con Don Camilo, cambió el rumbo de su vida. Se casó con él y tuvieron ocho hijos que criaron amorosamente. Luisa se alejó del canto pero su voz habitó los cuartos y pasillos de su casa. Con su fortaleza y compromiso Luisa compartió siempre los ideales de don Camilo. Jonhy como cariñosamente lo llamaban, fue el primer hijo de Don Camilo y Doña Luisa, junto con sus hermanos participó de las actividades del Colegio desde pequeño. Con los años, el interés por apoyar a su padre se incrementó. Cuando la familia Williams vivió en Los Ángeles, es él quien insiste en venir a México y enterarse de lo que sucede. Se encuentra con un país en ebullición cultural y entusiasmado convence a su padre de volver. Hija trabajadora y paciente, Mary gustaba de observar a su padre. Escondida tras el barandal del pórtico, guardó en sus ojos y dentro de ella, la figura de su padre para siempre. Mary tocaba el piano y cuidaba cada detalle de la casa, disfrutaba cocinar para todos, así apoyaba el trabajo de sus padres. GALERIA |