LA “CALACA” de la CHINA POBLANA

Corría el siglo XVII cuando llegó al puerto de Acapulco la Nao de la China y descendió de ella la princesa mongol Minch, la cual había sido raptada y vendida en Filipinas, razón por la cual se encontraba en la famosa embarcación, que desde el siglo XVI realizaba viajes desde China hasta la Nueva España con fines comerciales. Veía trayendo finas sedas, tapetes, marfiles, abanicos, jarrones, peinetas de gran postín. Cuando, en ella, arribó la princesa mongol, causó sensación, dicen era muy blanca, de cabello largo y se distinguía por su forma exótica de vestir faldas de seda ricamente bordadas con piedras pequeñas y bocados recargados. Una familia española la compró y la llevó a Puebla, en donde fue tratada como una miembro más de la familia, años más tarde se casó.

Las mujeres poblanas admiradas por sus vestidos comenzaron a imitarlos, fue así como nació el traje de La China Poblana: blusa blanca, falda de castor rojo cargado de lentejuelas, rodeado con picos de seda en la cintura color verde y miriñaque ampón. Añadiendo con ello el gusto indígena. Años más tarde en las pulquerías, fondas o refresquerías las muchachas atendían engalanadas con este atuendo.

En el año de 1836 arribó a nuestro país, ya independiente, Madame Calderón de la Barca, casada con el primer Ministro Plenipotenciario de España en México.

Madame de origen escocés escribió una abundante correspondencia con sus familiares y amigos en donde realiza una de las crónicas más inteligente y divertidas de la vida social en el país recién libertado de yugo español.

Destaca una anécdota, en relación al traje de China Poblana. Invitada a una fiesta, Madame quiso lucir el bello traje de lentejuelas, al que se la había añadido el águila con alas extendidas, símbolo del movimiento Insurgente. Mandó buscar el preciado vestido, con su respectivo rebozo de bolita y arracadas de oro, cuando le llegó la noticia, de parte de sus amigas mexicanas, de que “no se atreviera, que el traje, para entonces, era usado por prostitutas”. Riendo del oportuno aviso, Madame guardó en sus baúles el colorido vestido; verde, blanco y colorado, que dos años y medio más tarde empacaría en sus baúles de retorno a España.

Pasado el tiempo, el vestido de China Poblana por sus colores nacionales y el águila en luceros de pedrerías, se convirtió junto al de charro en traje nacional.

Departamento de Difusión Cultural.
Noviembre 2007.

GALERIA


DONATIVO DIA DE MUERTOS 07.